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creen poder ganar el mil por ciento sobre cada acción que compran, y ya que tienen corazón e hígado suficiente, a menudo consiguen acercar sus sueños a la realidad.
Pero: nunca admitirán haberse equivocado, y siguen engañándose a ellos mismos, obstinándose y mediando los precios de compra, obteniendo como resultado la perdida de capital con títulos irreparablemente rechazados por el mercado. |