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aman la Bolsa y las inversiones, ya que desean ganar intensamente, encienden sus deseos y miran recto a la meta, sin moverse de un objetivo a otro gastando sus propias fuerzas.
Pero: si la rueda de la suerte gira en el sentido correcto, siguen alzando el riesgo, jugando con el azar y terminan
perdiendo las ganancias de meses en pocas y desafortunadas jugadas de contratendencia.
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