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Dinero, dinero, dinero...
Los discursos de los nacidos debajo del signo de Tauro son inexorablemente
sobre el tema del dinero, el tema de su vida es el dinero, los deseos
inconfesables y las ambiciones más secretas siempre se refieren al
dinero. Con lo cual, es natural que sea, justo lo que Lutero llamaba
"el estiércol del demonio" que dicta humores y sensaciones, que les
condecen inconscientemente |
cada vez que se trata de hacer una elección. Trabajando de manera afanosa sobre la única idea de el enriquecimiento material, seguro que el dinero va a llegar, ¿pero cuanta energía nos ha robado? El principal problema de muchas personas nacidas debajo de este signo ha sido cogido como símbolo por parte de Wall Street, la molareja no es ganar, sino obligarse a encontrar el tiempo para gastar. El valor del dinero esta determinato por la felicidad que nos provocam y quién trabaja, o inverte, las 24 horas del día, los 365 días del año, acaba privandose de aquellos espacios de liberdad y despreocupación que son necasarios para ser felices. Entonces, la irritabilidad y el destaco de quien vive a nuestro lado pueden ser las sintomas de un terremoto afectivo que está a punto de explotar. Conjugar trabajo y amor no resulta ser simple para nadie, pero los del signo del Tauro privilegian la importancia del dinero, corren el riesgo de perder el significado de la vida, la cual no está hecha solo de promociones y aumentos de sueldo, sino también de amor que puede transformarce en odio, de fatiga que puede necesitar de descanso, de matrimonio, de hijos, de divertimiento. Querido amigos del signo de Tauro… si alguien os dice que es mejor que os concedeís una vacación en vez de quedar todo el año a mover el ratón, contestaís: ¿mejor conducir un coche de lujo o una destrozada cinquecento? Bueno, cierto, mirando desde un punto de vista esquisitamente material teneís razón vosotros: tecleando continuamente sobre el teclado, ganaís dinero, pero… ¿que pasa con todo lo demás? La vida no es tan simple como la haceís vosotros. Ganar es solo el primer paso, pero no es suficiente. Para probar el placer de vivir cómodamente es necesario saber gastar, o mejor dicho: tener el coraje de gastar cuanto nos hemos acumulado. No es suficiente la cuenta en el banco, pero no tendréis que sorprenderos si vuestra mujer os traiciona con un Furlanino cualquiera. Pasa, a veces, y os indigna, que la clase obrera encuentre el paraiso en la tierra. |
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